Establecer un área natural protegida requiere que se realicen estudios que permitan conocer los ecosistemas.

Las Áreas Naturales Protegidas o ANP son de gran importancia para la conservación de ecosistemas enteros, ya sea evitando que la actividad humana perturbe estas áreas o disminuyendo el daño. En un inicio, las ANP eran zonas con un gran atractivo visual, se consideraba la estética del paisaje como criterio de elección, dejando de lado la importancia en el ecosistema y su beneficio para el desarrollo humano. Actualmente, se utilizan diversos criterios y herramientas para definir una posible ANP o esclarecer los defectos que pueda tener una ya establecida.

Establecer un área natural protegida requiere que se realicen estudios que permitan conocer los ecosistemas. Una herramienta constantemente utilizada es la biogeografía —estudia la distribución de especies en un área geográfica—, un instrumento multidisciplinario que se acompaña de la geología, sistemática, geografía y ecología. Otros factores prioritarios son el endemismo de especies —especies con distribución definida a una única área geográfica—, especies sombrilla —que requieren grandes extensiones de tierra para su desarrollo natural— y especies en algún grado de amenaza —en posible peligro de extinción—. Debido a las consecuencias del cambio climático, también se ha sugerido que estos efectos sean considerados al momento de establecer una ANP.

Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl Letrero Erik E. Aguilar Vaca

 

De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), una ANP es una porción terrestre o acuática del territorio nacional representativa de diversos ecosistemas, donde el ambiente no ha sido esencialmente alterado por actividades humanas y provee de valiosos beneficios ecológicos. Actualmente, existen 176 áreas naturales protegidas distribuidas en nueve regiones: 1) Centro y Eje Neovolcánico, 2) Noreste y Alto Golfo de California, 3) Planicie Costera y Golfo de México, 4) Norte y Sierra Madre Occidental, 5) Noreste y Sierra Madre Oriental, 6) Península de Baja California y Pacífico Norte, 7) Frontera Sur-Istmo y Pacífico Sur, 8) Occidente y Pacífico Centro y 9) Península de Yucatán y Caribe Mexicano. En total, las ANP representan más de 25,394,779 hectáreas.

En el caso de la categoría de áreas de Protección de Flora y Fauna, existen 38 ANP, con 6,740,875 hectáreas, equivalentes al 3.43% del territorio nacional, así como 41 Reservas de la Biosfera, con 12,652,787 hectáreas correspondientes al 6.44% del territorio nacional. En conjunto, corresponden únicamente al 9.87% de toda la superficie territorial mexicana. Es notablemente área muy pequeña, en relación con los 196.4 millones de hectáreas que abarca la superficie del territorio mexicano.

Sin embargo, después de definir una ANP surgen otros problemas que requieren atención especial, y resolverlos es de gran importancia para la conservación de estas zonas. El problema general con el establecimiento de ANP es que muchas — en México y el mundo—, se encuentran aisladas unas de otras, incluso rodeadas de asentamientos humanos. Otro de los problemas es el manejo, ya que son áreas muy extensas, y resguardarlas o implementar labores de recuperación, como la reforestación y limpieza de basura.

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