China viola acuerdo internacional firmado hace 30 años y obstruye la recuperación de la capa de ozono

De acuerdo con una investigación publicada el 9 de julio, por la Environmental Investigations Agency (EIA), la actividad de 18 fábricas en China está ocasionando el reciente e inesperado aumento en emisiones de cloroflourcarbonos (CFC-11) hacia la atmósfera. Este gas es uno de los causantes de los daños en la capa de ozono.

La prohibición total, tanto de uso como de producción del CFC-11, junto con la de otros gases que disuelven ozono, se estableció en el Protocolo de Montreal hace 30 años. El tratado está firmado por 195 países y dos asociaciones internacionales, con el objetivo de permitir la recuperación completa de la capa para 2050. China es una de las naciones partícipes.

Las emisiones anuales del gas CFC-11 producidas por estas fábricas, son de 13 mil toneladas métricas al año, el equivalente al uso de 26 mil millones de latas de aerosol (de 400 ml) al año. Esta violación del acuerdo retrasa significativamente el progreso de la recuperación de la capa de ozono. Las estimaciones de cuándo podría lograrse por completo, ahora aún no son conclusivas.

Las fábricas utilizan este gas para generar espuma de poliuretano, necesario en los equipos de refrigeración para aislar la temperatura, debido a su bajo costo, a diferencia de otros materiales que no dañan al medio ambiente, pero que son mucho más caros. Esta decisión ha permitido un desarrollo económico acelerado de la industria de refrigeración que favorece a las comunidades donde se establecieron las fábricas, a pesar del costo ambiental que causan.

Según la EIA, China tiene el mayor mercado de espuma de poliuretano del mundo, representa aproximadamente 40% del consumo global. Antes de la prohibición del CFC-11, China era responsable de casi toda su producción y de la de otras sustancias químicas similares.

Durante años, los funcionarios y autoridades chinos consideraron que la contaminación era el precio pagado para alcanzar la prosperidad económica. Sin embargo, durante la última década, se han implementado esfuerzos para reducir el smog en sus ciudades industriales y controlar el aumento de las emisiones de dióxido de carbono, así como el de otros gases contaminantes que contribuyen al aumento de la temperatura de la Tierra, y por consecuencia, al incremento de los desastres naturales que afectan al país asiático.

La EIA comunicó sus hallazgos sobre estás acciones ilegales y sus consecuencias a nivel global al gobierno chino y a la Secretaría del Ozono de la ONU, encargada de monitorear la implementación del Protocolo de Montreal, pero aún no han obtenido respuestas. Erik Solheim, jefe del programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, afirmó que la producción ilegal de CFC-11 en China es “un crimen ambiental que exige una acción decisiva”. Afirmó que se debía “cavar más profundo”, ya que el problema podría extenderse más allá de los casos descubiertos.

En el estudio publicado en Nature: International Journal of Science, dice que la única forma de explicar las emisiones de 13,000 toneladas métricas de CFC-11 es que el uso ilegal abarque más sitios, aunque lo más probable es que se encuentren en la misma zona de Asia, por lo que se debe continuar monitoreando.

El Protocolo de Montreal en México

La implementación del tratado en México ha sido exitosa, de acuerdo con la SEMARNAT, nuestro país ha reducido en 90% el uso de CFC-11 desde 1990. Todos los refrigeradores domésticos y el 95% de los equipos de refrigeración comercial producidos a nivel nacional, se encuentran libres de CFC-11. El sector de solventes y el de espumas de poliuretano han eliminado el uso de CFC-11 en un 80% y 75% respectivamente.

En enero de 2018, la NASA presentó el primer estudio que verifica la recuperación parcial de la capa de ozono, gracias al acatamiento riguroso del Protocolo de Montreal, por parte del resto de los países firmantes. El tratado ha sido considerado como un ejemplo excepcional de la cooperación internacional entre naciones, debido a que todas las naciones habían cumplido su parte del compromiso… o eso se creía hasta ahora.

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