Este proyecto presenta varios desafíos difíciles de evadir. Falta cumplir con los requisitos legales y normativos.

El Tren Maya se ha convertido en una de las obras más emblemáticas de la administración del gobierno actual de México. La consulta realizada sobre la su construcción, presento datos a favor con 89.9% de los votos, y con una participación aproximada de 946 081 personas; sin embargo, este proyecto presenta varios desafíos difíciles de evadir. A continuación, presentamos algunos de ellos.

  • Protección ambiental

Se tiene planeado que el Tren Maya tenga un recorrido de 1 500 kilómetros por los estados de Tabasco, Campeche, Chiapas, Yucatán y Quintana Roo, estados de la república mexicana que destacan por resguardar la mayor cantidad de especies de vida silvestre, así como diversos territorios de conservación, los cuales reportan extraordinarios servicios ambientales con beneficio global.

Bajo estas circunstancias el proyecto debe cumplir con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), en cuanto a impactos ambientales de acuerdo con la mitigación y la compensación causadas por los daños que pueda ocasionar no sólo la construcción, sino también posteriores a ésta.

Rogelio Jiménez Pons, de FONATUR, dependencia encargada del desarrollo del proyecto, mencionó que “parte de la obra ya existe, y cambiará de carga a un tren que transporte carga y pasajeros con velocidad de hasta 160 km por hora, de la que ya se hacen estudios […] Se está elaborando un plan maestro que va a indicarnos la rentabilidad, así como la información que tenemos del proyecto anterior”.

  • Protección al patrimonio arqueológico

En la península de Yucatán y el istmo de Tehuantepec, se encuentran los vestigios arqueológicos más importantes de la civilización maya, que están protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

La preocupación principal es el aumento de turismo que puede llegar a la zona y que va a demandar servicios. Las comunidades donde se cuente con una estación para el Tren Maya, corren el riesgo de sufrir impactos irreversibles, al estimular el crecimiento urbano y no regularlo; la ley obliga a modificar el proyecto en caso de existir riesgo de daño al patrimonio arqueológico de la nación.

Por la tanto, aunque la consulta ciudadana resultó a favor de la construcción del proyecto, falta por cumplir los requisitos legales y normativos; en su defecto, se estará violentando el marco regulatorio para este tipo de obras.

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