Ciudad de México
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BATALLA LA CDMX PARA SEPARAR SU BASURA (Primera parte)

Por Manuel Zapata

La separación de la basura ha provocado confusión entre los vecinos en la Ciudad de México, principalmente en cuanto a la división entre residuos inorgánicos reciclables y los que no lo son. A partir del 1 de julio, en los hogares y establecimientos mercantiles de la ciudad, restaurantes y bares, la basura tiene que entregarse al camión recolector dividida en tres tipos distintos de residuos sólidos: orgánicos, inorgánicos reciclables e inorgánicos no reciclables. Sin embargo, las reglas para la separación y sus particularidades no fueron aclaradas a tiempo, y la campaña que implementó la Secretaría de Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) arrancó 10 días antes de que la nueva norma entrara en vigor, y no tuvo efecto al 100%.

Ana es vecina de la colonia Vértiz Narvarte. Desde que llegó a la capital hace cinco años, adoptó el modelo de separación entre residuos orgánicos e inorgánicos que hasta hace un mes estaba vigente: “Era hasta cierto punto muy sencillo saber cuáles iban en qué bote; teníamos dos y no había mayor problema”. Sin embargo, desde que la Sedema y la Agencia de Gestión Urbana (agu), ente de gobierno encargado desde febrero pasado de coordinar la recolección y gestión de la basura en la ciudad, asumieron el nuevo programa de separación terciada, cientos de vecinos como Ana tienen dudas sobre cómo deben separar sus desechos, principalmente los que son considerados no reciclables.

“Me queda claro que si me sobra algún residuo de pollo, por ejemplo, eso va en el bote de orgánicos. Pero donde comienza la confusión es al momento de tirar el empaque, porque la charola podría ir en la nueva separación; lo que no sé es qué hacer con el plástico que cubre la carne. Lo estoy poniendo con los reciclables”, explicó Alejandra Briones, vecina de la colonia Lindavista.

“Los embalajes utilizados
para la venta de carne,
pollo o pescado deben
ser tirados en los
residuos sólidos
no reciclables.”

Qué sí y qué no

De acuerdo con la nueva normatividad, los residuos sólidos no reciclables o residuos inorgánicos de aprovechamiento limitado son todos los que “por sus características y por los usos que se les han dado, pierden o dificultan las posibilidades técnicas y económicas de ser reincorporados a un proceso o tratamiento para permitir su valorización”. Esto quiere decir que en el caso de los embalajes utilizados para la venta de carne, pollo o pescado, tanto la charola de poliestireno expandido, mejor conocido como unicel, así como el plástico que recubre el alimento, deben ser tirados en esta división. Lo mismo debe ocurrir con las bolsas transparentes, fabricadas de polipapel, que se utilizan comúnmente en los supermercados para recolectar frutas y verduras, e incluso los guantes que en algunos establecimientos se ofrecen para seleccionar piezas de pescado. Ambos materiales deben ser dispuestos como residuos sólidos no reciclables.

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