Ciudad de México
0

“Contaminación, resultado del mal diseño de las ciudades”

La Redacción

La Nueva Agenda Urbana que resulte de la reunión de Hábitat III, en Quito, Ecuador, deberá reconfigurar las responsabilidades y facultades de los gobiernos locales en el mundo –y en México, en particular– para combatir las consecuencias de las desigualdades surgidas del mal diseño y la mala gestión de las ciudades, como la contaminación del aire, afirma Eduardo López Moreno, director de Investigación y Desarrollo de Capacidades de ONU Hábitat, la agencia de las Naciones Unidas para las ciudades.

En entrevista con Crónica Ambiental, el académico y diplomático afirmó que de la conferencia a desarrollarse en octubre próximo debe surgir un documento político que comprometa a las autoridades a redistribuir las ventajas que tienen en el suelo urbano para abatir la desigualdad.

“Hace 20 años el espacio urbano se pensaba como una plataforma neutra, como un elemento donde las políticas podían implementarse o no implementarse, pero el espacio no jugaba un papel transformador; ahora hay que entender que el espacio no es una plataforma neutra, es un vector de cambio y como vector de cambio, cuando lo utilizas bien puedes reducir algunas de esas desventajas, pero cuando lo utilizas mal y concentras desventajas, exacerbas nuevas”, afirma el especialista.

Por ello, lo que se decida hacer sobre ese espacio urbano es lo que definirá si la conferencia en Quito será exitosa o se quedará sólo en una reunión de buenas intenciones.

Hábitat III es como se conoce a la tercera edición de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre vivienda y desarrollo urbano sustentable, que se celebra cada 10 años y que representa una oportunidad para debatir las oportunidades que brinda la urbanización.

Si de verdad surgen líneas claras a seguir por parte de las ciudades, afirma López Moreno, éstas deberían centrarse en redefinir los mandatos de las autoridades locales para que se establezca claramente de quién son ciertas responsabilidades en temas que hoy en día se encuentran en un limbo institucional, tales como el medio ambiente.

Esas líneas deberían contener acciones específicas a realizar en ámbitos como, por ejemplo, la planeación urbana, como una de las palancas transformadoras de la desigualdad en las ciudades.

Así, dice el especialista, “la mayoría de las respuestas a las contingencias ambientales, por ejemplo, tendrían muy poco que ver con una visión medioambiental y tendrían mucho que ver con una noción de forma y funcionalidad de las ciudades, cambios de la estructura de la forma de la ciudad, cambios de densidades, cambios de transporte público, cambios de localización de ciertas funciones”.

Para él, la mala calidad ambiental de muchas ciudades mexicanas es el resultado de que en los últimos 10 años crecieron tres veces más de lo que necesitaban, físicamente hablando; “se desparramaron en el territorio hasta tres veces más de lo que era necesario en relación al crecimiento poblacional”.

Y explica que eso se debe a que la ausencia de unos lineamientos claros de las responsabilidades y las facultades de las ciudades han dado paso a que intereses “oscuros e invisibles” sean los que guían el desarrollo urbano “y lo hacen conspirando contra una visión futura de prosperidad para todos”.

Redistribuir a las ciudades y aprovechar sus ventajas

Con la Nueva Agenda Urbana, expone López Moreno, “no sé si se llegue a la necesidad de un cambio constitucional, pero sí a un cambio institucional y de fortalecimiento de acciones en donde se aclare a quién le compete que las desigualdades sociales que se expresan en el espacio urbano puedan reducirse. Y no es una cuestión de pobreza, es una cuestión de desigualdad, y al ser una cuestión de desigualdad no se trata solamente de dar, sino de buscar mecanismos redistributivos diferentes”.

Se trata, añade, de modificar las ciudades con una visión de redistribución de las ventajas que ofrecen, porque actualmente “hay más una tendencia en concentrar los beneficios en ciertos grupos y en ciertas áreas de la ciudad y de concentrar las desventajas en otras”.

Para él, las desventajas se reflejan en la ausencia de transporte público en las zonas más necesitadas, de la falta de espacios públicos, de la mala dotación de infraestructura de recreación y verde, en la carencia de accesos fundamentales a los servicios básicos y otros más avanzados de conectividad con medios de comunicación.

“Hay zonas que están desconectadas o mal conectadas y eso contribuye a una concentración de desventajas”, explica.

Para lograr esto, el directivo de ONU-Hábitat afirma que se requiere de una mezcla de voluntad y recursos, pero también nuevas formas innovadoras de generación de recursos.

“México instrumenta muy poco lo que se llama la captura de los beneficios de la urbanización. Cuando llevas desarrollos o infraestructura a otros lugares generas plusvalías; quien se beneficia de esas plusvalías, casi siempre son los promotores, (pero) tiene que haber mecanismos de captación de plusvalías que generen nuevas riquezas y las lleven a donde más las necesitan”, expone.

La lógica, agrega, es generar palancas de cambio, como llevar un nuevo transporte o parques, para que el valor se incremente ahí, pero para que se beneficie el sector público y el dominio público.

About the Author

Deja un comentario


*