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Ciudad de México
Foto Flickr/Doug88888.
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Los desaciertos de las obras en Río Mixcoac

Por: Fedro Carlos Guillén

En el año 2005, en la Dirección General de Bosques Urbanos y Educación Ambiental (en el Distrito Federal), realizamos un diagnóstico ambiental de la primera sección del Bosque de Chapultepec, un área de 150 hectáreas que contaba en ese momento con aproximadamente 50 000 árboles. Los datos fueron reveladores: la mitad de dicho arbolado estaba plagada o muerta. La explicación a esta catástrofe se debía a que las autoridades anteriores, sin la menor idea de lo que hacían, generaron forestaciones “militares”; es decir, sembraron más árboles de los que podía soportar la zona. Es evidente que los árboles son seres vivos y compiten por recursos como agua y luz; en la medida en que esta competencia es mayor, el arbolado se debilita y eventualmente muere.

Entonces, la decisión que se tomó fue podar la mitad de esos 25 000 individuos y retirar la otra mitad del bosque. Comunicar la noticia fue problemático, ya que la gente, de buena fe, se oponía a cualquier retiro de área verde y no entendía cómo se podría restaurar un área retirando árboles, pero era la decisión correcta. A los pocos meses fue evidente que el bosque renació, los pastos crecieron y el índice de plagas y enfermedades disminuyó en consideración.

Me refiero al tema anterior porque tiene vinculación con las recientes protestas asociadas al proyecto de construir un bajo puente en la avenida Río Mixcoac de la ciudad de México. El asunto tiene varias aristas que debemos analizar para evitar la tentación de caer en el maniqueísmo del blanco o negro. Por un lado, es necesario examinar la política de movilidad del gobierno local: ciertamente se ha dado un impulso inédito al uso de bicicletas y transportes amigables con el ambiente, como el Metrobús. Cierto es también, que una iniciativa que mejora la vialidad y evita un semáforo muy complicado estimula la menor descarga de emisiones; pero en todo proyecto, por supuesto, hay un costo, y en este caso se trata del retiro de poco más de 800 árboles que se ubican en la zona.

A nadie le gusta que se tale un árbol y a veces los argumentos no resultan suficientes. Las autoridades ya han informado que gran parte de esos ejemplares estaban muertos o eran eucaliptos (árboles indeseables para esta ciudad porque equivalen a una plaga). Sin embargo, desde mi punto de vista, el gobierno, a pesar de establecer mesas informativas, debió advertir las consecuencias de iniciar trabajos de tala y poda un sábado por la noche y sin previo aviso, acciones que generan una sensación de clandestinidad que de ninguna manera se debería asociar con un proyecto así y que permiten que el asunto se politice con diputados sin el menor interés, quienes aprovechan la raja de enojo para convertirse en “defensores ambientales”.

Creo que la medida debió anticiparse; también que se iban a podar y talar árboles. Marcarlos, fotografiarlos e informar, uno por uno, cuáles eras sus problemas de salud. Asimismo era necesario difundir el programa de reforestación asociado, los sitios donde se pensaba forestar y el balance ambiental favorable. Si algo de esto se hizo, es evidente que no fue suficiente; el problema se pudo evitar, pero no fue así, y ahora las cosas se han polarizado irremediablemente.

Vivimos en una ciudad plagada de egoísmo. Los constantes abusos inmobiliarios y el síndrome de “no en mi patio trasero” forman una mezcla en la que prácticamente cualquier proyecto enfrenta la oposición de algunos grupos que pueden ser bien intencionados o parte interesada. Recuerdo que cuando se construía la línea 1 del Metrobús, ocurrió algo similar. Sin embargo, se emprendió una campaña informativa y de reforestación que permitió el avance de un proyecto de indudable valor para la ciudad. Es probable que las obras de Río Mixcoac tengan muchas virtudes, es predecible también que enfrenten oposición, por lo que las autoridades deberían tener ya vocerías expertas de negociadores que impidan que este síndrome de negación inhabilite a nuestra ciudad, que necesita estar en constante mejora y movimiento.

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