El cambio climático tiene como uno de sus efectos el desplazamiento humano.

Por la redacción

Últimamente hemos escuchado y visto en diferentes medios de comunicación cómo la caravana de migrantes proveniente de países como Guatemala, Honduras y El Salvador, se desplaza a través de la república mexicana con el propósito de cumplir el “sueño americano”, es decir, llegar a los Estados Unidos en busca de una vida mejor.

Cuando se cuestiona a los migrantes sobre el motivo principal por el cual abandonaron sus países de origen, mencionan diferentes factores como la violencia de grupos delictivos (por ejemplo, los mara salvatruchas), el crimen organizado, la corrupción estructural o una situación de pobreza extrema.

Además de estas situaciones presentes en la región centroamericana, un factor importante es el cambio climático, que produce problemas en la agricultura, tales como una mala cosecha, originando falta de comida, ventas y trabajo, lo cual concluye en pobreza extrema.

Habitantes de regiones donde su principal trabajo es la agricultura son conscientes de que los cambios en el clima disminuyen y afectan sus cosechas, así como sus ingresos.

Robert Albro, investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University con sede en Washington, menciona: “Nos centramos en la violencia de estos países y esto hace que no podamos ver el problema en su totalidad. Los migrantes están diciendo que se van de sus países por cuestiones vinculadas con la inseguridad alimenticia.” Añadió que “El principal motivo para migrar es no tener comida. Y esto está muy relacionado con el cambio climático, vemos una inestabilidad climática extrema que está transformando las perspectivas de seguridad alimentaria en la región”.

Dentro de las tres caravanas que pasan por México, encontramos dos testimonios que hacen evidente los problemas que están viviendo por el cambio climático.

Uno de ellos es de Jesús Canan, quien solía sembrar maíz y frijoles cerca de las antiguas ruinas de Copán, en el oeste de Honduras. El año pasado decidió dejar sus tierras por tener malas cosechas en repetidas ocasiones a causa de la sequía y el cambio en los patrones climáticos. “Este año no ha llovido; el año pasado, tampoco” lamentó con resignación. “No conseguí ni un poco de maíz a pesar de la inversión y los gastos, no tuve ingresos ni cosecha”.

En otra de las caravanas se encuentra Antonio Lara, de 25 años, joven agricultor procedente de la ciudad hondureña de Ocotepeque. Se unió a la caravana junto a su esposa y dos hijos, al ya no poder vivir del cultivo del café. “El café solía tener un valor, pero hace siete años que no se paga a un precio decente”, comenta Antonio. “No me he ido de mi país porque lo desee. Me he ido por necesidad”, puntualiza.

Se estima que para 2050, la cifra de refugiados por el cambio climático en todo el mundo sea entre 150 y 300 millones de personas, por lo que será necesario crear un nuevo marco legal que contemple la migración. Actualmente la Convención de la ONU sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 contempla criterios sobre el asilo a migrantes, tales como persecución y la guerra, pero la migración por el cambio climático no está contemplada.

Al respecto, Michael Doyle, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Columbia, junto con un grupo de académicos y activistas, buscan un nuevo tratado en el cual se centren las necesidades de toda persona que se vea obligada a abandonar su hogar, independientemente del motivo que la ha empujado a hacerlo. De esta forma, los “migrantes climáticos” quedarían amparados por este nuevo marco legal. Sin embargo, Doyle reconoce que es “poco probable” que se reforme la legislación internacional sobre los refugiados.

El movimiento masivo de personas representa un riesgo y puede desestabilizar a sus países de origen; también muestra un gran desafío para los diferentes destinos a los que se dirigen.

“De hecho, cualquier debate encaminado a modificar la convención de 1951 tiene más posibilidades de reducir las garantías legales y limitar su ámbito de aplicación que ampliarlas”, añadió Doyle.

Fuente: The Guardian

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