México es el segundo país con más aficionados en el Mundial Rusia 2018, por detrás de la selección local. Para llegar hasta Rusia se requiere hacer un gasto monetario fuerte, pero también, un gasto energético enorme, que tiene un gran impacto ambiental.

De acuerdo con la Secretaría de Relaciones Exteriores, alrededor de 30,000 mexicanos viajaron a Rusia para asistir al mundial. La FIFA por su parte, dijo que hasta el momento, ha expedido 28,884 Fan-IDs para nuestros connacionales, de los cuales, casi 6,000 llegaron desde Estados Unidos.

Por otro lado, Airbnb, la empresa digital de alojamiento en casas particulares, dio a conocer en uno de sus informes más recientes, una cifra enorme, pues estimaba la llegada de más de 176,000 mexicanos a Rusia.

Los aficionados son originarios principalmente de la Ciudad de México, y de los estados de Jalisco y Nuevo León. Por lo general, viajan en grupos de más de 4 personas y, en promedio, se hospedan cuatro noches en cada destino.

La mayoría llegaron en avión al país euroasiático. El transporte aéreo, para este tipo de distancias, es el más utilizado por su practicidad y eficiencia, además de por su baja incidencia de accidentes. Por desgracia, también destaca por las enormes cantidades de CO2 que emite a la atmósfera.

El Protocolo de Kioto, que tiene como objetivo reducir las emisiones de gases efecto invernadero, dio a conocer que cada pasajero de avión, produce en promedio más de 100 kilogramos de dióxido de carbono, por hora de vuelo. La distancia entre el centro geográfico de México y el de Rusia es de 10,221 km (en línea recta), un trayecto que dura un poco más de 11 horas.

Atmosfair, organización alemana dedicada a la compensación de gases de efecto invernadero con energías renovables, permite calcular la cantidad exacta de CO2 emitida por un vuelo y la remuneración monetaria en euros, para apoyar proyectos que ayuden al medio ambiente.

En el caso particular de los viajes realizados por los aficionados mexicanos a Rusia, según Atmosfair, el vuelo redondo de una persona desde la Ciudad de México a Moscú emite 7,307 kg de CO2 y debería tener una compensación monetaria de €170 (4,022 pesos mexicanos, al tipo de cambio actual). Por lo tanto, cada mexicano, contemplando la ida y la vuelta, tendría que pagar 4,022 pesos adicionales a sus gastos mundialistas.

Si calculamos las emisiones producidas por los 30,000 mexicanos —la cifra de la FIFA— que volaron a Rusia (suponiendo que todos lo hicieron desde la Ciudad de México), serían aproximadamente de más de 221 millones de toneladas. A este número, habría que agregarle el cálculo del impacto atmosférico de los aficionados de los 32 países clasificados al mundial.

Como se mencionó en el artículo Rusia 2018: el mundial más ecológico de la historia, la Estrategia de Sustentabilidad de la FIFA, en cooperación con el Gobierno de la Federación Rusa y el Comité Organizador Local (COL), para reducir la contaminación del torneo, fue lanzar la campaña Acción por el cambio climático Copa Mundial de la FIFA 2018, donde invitaba a los asistentes a retribuir gratis sus emisiones, registrando sus boletos a cualquiera de los partidos en su página oficial (la campaña ya terminó). El dinero donado, por cada boleto registrado, servirá para financiar proyectos destinados a reducir las emisiones de carbono. Y como premio extra, para quienes se tomaron unos minutos registrando sus entrada, se rifarán dos boletos para la final del próximo 15 de julio.

Así mismo, la FIFA motiva a los asistentes al campeonato a apoyar iniciativas en pos del cuidado ambiental, para así, disminuir de alguna forma su huella ecológica.

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