Las microfibras que se desprenden de nuestra ropa llegan de nuestra lavadora, hasta el estómago de animales marinos.

Cada que metemos nuestra ropa en la lavadora ésta arroja unas microfibras, fibras sintéticas muy finas de las que están hechas algunos textiles, las cuales viajan por el desagüe, llegan a las plantas de aguas residuales y, debido a su tamaño minúsculo, ningún filtro puede frenarlas, así que terminan en el océano. Ahí, los animales marinos son propensos a ingerirlos. Sin embargo, es posible detener las microfibras antes de que salgan de tu lavadora. Cora Ball es el primer producto en el mercado que captura estas microfibras durante el proceso de lavado y permite desecharlas como basura inorgánica, lejos del drenaje.

Cora Ball es del tamaño de una toronja. Está hecha de plástico reciclado y reciclable. Está formada por pequeños brazos dentados que atrapan microfibras incluso menores a un milímetro, y de nódulos circulares que no permiten que su estructura interna rasgue la ropa con la que tiene contacto.

Según los creadores de este producto, los filtros de las lavadoras son buenos para evitar que las llaves y las monedas obstruyan las tuberías. Un filtro estándar no puede atrapar fibras tan diminutas, por lo que las plantas de aguas residuales no logran ubicarlas y no detienen su paso al mar. Al llegar a los océanos son ingeridas por muchos tipos de animales marinos, los cuales también forman parte de nuestra cadena alimenticia y pueden terminar en nuestros platos siendo ingeridas sin que lo notemos.

Las pruebas con prototipos reflejaron que el producto atrapa hasta un 35% de las microfibras por carga. A pesar de que el resto de las microfibras que se liberan terminan en el drenaje, un estudio publicado en el Marine Pollution Bulletin (Boletín de Contaminación Marina), el diario internacional para científicos ambientalistas marinos, ingenieros, administradores, políticos y abogados, estimó que en Estados Unidos, 300 millones de microfibras llegan al océano Atlántico cada día desde el Río Hudson. Los creadores de Coral Ball afirman afirman que ésta podría evitar la llegada al océano del material equivalente a 30 millones de botellas de plástico si tan sólo el 10% de los hogares estadounidenses utilizaran una Coral Ball en cada carga de sus lavadoras.

¿Me estoy comiendo mis pantalones?

Las microfibras están compuestas mayoritariamente por poliéster (PET). En el 2014, el 60% de la tela producida por la industria textil, utilizada en la fabricación de pantalones, camisas y ropa de cama, fue poliéster, de acuerdo a una presentación realizada durante el Textile World Innovation Forum. La Universidad de California, Santa Barbara realizó un estudio para cuantificar la liberación de microfibras en lavadoras; los resultados indicaron que cada lavada de una chaqueta arroja hasta 2 gramos de microfibras.

Las microfibras parecen ser de los objetos plásticos más comunes en animales y muestras ambientales. Un estudio realizado por Rochman Lab, Centro de Investigación del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Toronto, demostró que uno de cada cuatro peces que se venden en los mercados de pescado en distintos países, entre ellos Estados Unidos, tenían restos de plástico y microfibras en sus entrañas.

El enorme objetivo de la pelota para lavadoras

Rachael Zoe Miller, cofundadora y directora ejecutiva de The Rozalia Project, tiene como meta limpiar los océanos. El proyecto que inició en el 2010, busca resolver este problema desde la superficie hasta el fondo marino. Actualmente trabajan en la prevención a través de la educación, la limpieza, la innovación y la investigación basada en soluciones. La organización sin fines de lucro, continúa trabajando en formas de recolectar y reciclar microfibras en ropa nueva.

Cora Ball recaudó fondos con su campaña de Kickstarter en 2017. Actualmente el producto está disponible en el sitio web de la compañía y, recientemente, anunciaron nuevos puntos de venta en Reino Unido y otros países.

Si quieres saber más de las microfibras entra a The Story of Stuff.

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