Esta especie, endémica del sistema lacustre del valle de México y cuyo hábitat hoy se restringe a los canales de Xochimilco, fue bien conocida por los aztecas.

Esta especie, endémica del sistema lacustre del valle de México y cuyo hábitat hoy se restringe a los canales de Xochimilco, fue bien conocida por los aztecas. De acuerdo con una de las múltiples versiones del mito, Quetzalcóatl no estuvo solo en su viaje a Mictlán, adonde bajó para robar los huesos con los que habría de crear al hombre, sino que el dios Xólotl lo acompañó. El mito cuenta que, con el fin de dotar al Sol de movimiento, los dioses decidieron arrojarse al fuego. Todos lo hicieron excepto Xólotl, quien huyó y se lanzó al agua en busca de escondite. Ahí se convirtió en ajolote.

Por sus características, definir el lugar de Xólotl en el panteón azteca resulta complicado. Lo mismo sucedió al clasificar al ajolote en el reino de los animales. En su Ensayo político de la Nueva España, Alexander von Humboldt dejó constancia del problema en que el anfibio mexicano metió a los naturalistas europeos del siglo XIX, quienes durante décadas no supieron si considerarlo una nueva especie de perennibranquio ⎯es decir, un animal que conservaba su respiración branquial⎯ o una larva de salamandra. La conclusión se ubicó entre ambas hipótesis: si bien se trata de una salamandra en estado larvario, es capaz de alcanzar su madurez sexual y completar su ciclo vital en dicho estado.

Por su capacidad para regenerar cualquiera de sus tejidos (incluidos el cardiaco y el neuronal), el ajolote posee un valor único para las ciencias médicas. Y debido a su peso simbólico, forma parte de nuestra historia. Estas razones deberían bastar para reforzar su protección. Sin embargo, el número de ejemplares va en decremento. El último censo del Instituto de Biología de la UNAM, celebrado en 2014, calculó 36 ejemplares por kilómetro cuadrado, mientras que en 1998 se habían calculado 6 000 ejemplares en el mismo espacio. La contaminación de su hábitat por aguas residuales, la creciente urbanización y la introducción de flora y fauna ajenas al lugar (como el lirio acuático [Ekronia krassipess], la carpa [Ciprinius carpio] y la tilapia [Oreocromis niloticus]), están terminando con el ajolote.

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