El perro salvaje africano (Lycaon pictus) es también conocido como licaón o lobo pintado

El perro salvaje africano (Lycaon pictus) es también conocido como licaón o lobo pintado debido a que su pelaje tiene manchas de colores negro, blanco y óxido que son siempre disímiles. Por su tamaño, de 75 cm de alto y 110 cm de largo en promedio, le es necesario vivir en grupo para defenderse de otros depredadores, así como para conseguir alimento. Con un porcentaje de éxito de 90%, es considerado el mejor cazador del mundo. Su rasgo físico más distintivo es la forma redonda de sus enormes orejas, que lo dota de una excepcional capacidad auditiva y le ayuda a mantenerse fresco.

A mediados del siglo xx, la especie habitaba por toda el África subsahariana, desde Senegal hasta Somalia; toda el África oriental, de la costa egipcia del Mar Rojo a Mozambique, y por todo el sur africano. En total, el territorio ocupado por la especie alcanzaba los 40 países. Actualmente, su presencia se reduce a sólo 14, de los cuáles, sólo ocho poseen poblaciones viables: Botsuana, Kenia, Mozambique, Namibia, Sudáfrica, Tanzania, Zambia y Zimbabue. Las subpoblaciones del norte y el occidente africano prácticamente han desaparecido, y un destino similar espera a las del centro y el norte oriental del continente.

En 2012, la International Union for Conversation of Nature (iucn) calculó una población total de 6 600 adultos de los cuales 1 400 estaban en edad reproductiva. Pero factores como la fragmentación de su hábitat y la escasez de zonas seguras por las que puedan desplazarse, provocados por la construcción de caminos y carreteras que incomunican a las subpoblaciones; el conflicto con actividades humanas como la ganadería, que da pie a su persecución al ser considerados una amenaza para el ganado, y la propagación en sus poblaciones de enfermedades infecciosas como la rabia y el moquillo, transmitidas por animales domésticos con los que entran en contacto, han reducido estas cifras hasta el punto de calcularse hoy menos de 250 ejemplares en edad reproductiva. Si se toma en cuenta que en cada jauría sólo la pareja dominante se reproduce, se comprenderá mejor la alarmante situación que vive el perro salvaje africano.

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