Por Juan Manuel Oria

Las ciudades son islas generadoras de calor, y en un entorno global donde el incremento en la temperatura preocupa a los científicos y estudiosos ambientales, urge encontrar una forma de frenarlo. Porque –aceptémoslo– las personas nos seguiremos concentrando en urbes cada vez más grandes.

Hay ciertas medidas para dejar de contribuir al enorme problema del calentamiento globa quel ya nos sabemos de memoria: reducir la cantidad de basura que generamos, separarla, reutilizar envases y reciclar materiales. Pero hasta hace poco, nadie hubiera pensado que la respuesta podría estar en tu propia casa.

Un estudio realizado por la doctora Carly Ziter, de la Universidad de Wisconsin-Madison, descubrió que los jardines y parques urbanos tienen una mayor capacidad de absorción de carbón que los pastizales y bosques naturales. La investigadora tomó muestras en más de 100 locaciones en la ciudad de Madison entre los que se encontraban parques naturales, cementerios, parques recreativos y jardines residenciales.

Ziter agregó que, esos pequeños prados urbanos también minimizan el calor que transmiten el pavimento y el concreto, y ayudan a absorber el agua de “lluvias atípicas” que causan inundaciones y otros estragos comunes en las ciudades, incluso las caóticas como la Ciudad de México.

Al construir más espacios verdes urbanos podríamos contribuir efectivamente a reducir nuestra huella de carbono. Este estudio comprueba que un metro de cobertura vegetal genera el oxígeno que requiere una persona para vivir todo un año, absorbiendo además 130 gramos de polvo durante ese mismo periodo.

Si pensabas convertir ese jardincito de tu casa en un patio, piénsalo dos veces. Y si lo que te preocupa es no tener tiempo para mantener un jardín en buen estado, no dejes que eso sea un impedimento; según la doctora Ziter, entre más “salvaje” sea el pasto, más carbón atrapará.

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