Cada día son asesinados alrededor de 100 elefantes en África. Uno cada 15 minutos.

¿Se imagina usted un mundo en el que los elefantes se hayan extinguido? Pues esta posibilidad está hoy abierta. Al ritmo actual de cacería ilegal, es posible contemplar un escenario de extinción del elefante para 2025.

Cada día son asesinados alrededor de 100 elefantes en África. Uno cada 15 minutos. Por ejemplo, para el año 2014 los datos de TRAFFIC, la organización más importante para el seguimiento del tráfico ilegal de vida silvestre, revelan que unos 35 000 elefantes fueron cazados ilegalmente para quitarles los colmillos. El mercado mundial de marfil es el motor principal, y parece que su dinámica no tiene freno.

Se calcula que la población de elefantes en África alcanza los 470 000 individuos (datos para 2013).1 Cabe señalar que esta cifra se limita a una de las especies de elefante africano, Loxodonta africana, que vive principalmente en la sabana de África oriental. En tanto, no existen estimaciones confiables sobre la población del elefante más pequeño, Loxodonta cyclotis, que habita las zonas boscosas de África occidental. En general, los cálculos están rodeados de gran incertidumbre porque muchas subpoblaciones se encuentran en zonas remotas que no han sido objeto de un rastreo completo o que son muy difíciles de monitorear desde el aire. El elefante asiático, Elephas maximus, es la otra especie amenazada con menos de 40 000 individuos.

Este año se llevará a cabo en Sudáfrica una de los eventos internacionales más importantes en materia de conservación y tráfico ilegal de vida silvestre. Se trata de la décimo séptima Conferencia de las Partes (cop17) de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (cites). La reunión será en septiembre, pero desde hace tiempo un poderoso lobby internacional prepara una ofensiva para eliminar restricciones al mercado mundial de marfil.

Esto puede parecer extraño. Mucha gente piensa que el único mercado de marfil que existe es el ilegal. Es una percepción equivocada. El mercado legal de marfil existe y goza de buena salud. El principal componente se encuentra en China, pero hay muchos otros países en los que se puede vender y comprar libre y legalmente marfil. Tailandia, por ejemplo, es uno de los más dinámicos, pues también es un centro de tránsito y distribución de marfil ilegal (crudo y semiprocesado). Hasta en Estados Unidos y Europa hay espacios legales para comprar marfil, aunque con más restricciones. Claro, la existencia del mercado legal es uno de los principales factores que explica la fortaleza del mercado ilegal. Ambos coexisten y están unidos a lo largo de la cadena que va desde suministro y almacenamiento hasta las redes de distribución.

La cites prohibió el comercio internacional de marfil en 1989, pero como no tiene control sobre los mercados domésticos, a escala nacional el comercio de marfil se mantuvo en muchos países. Al cerrar el movimiento transfronterizo de marfil pero ignorar la existencia de mercados nacionales, la cites abre la puerta a poderosas fuerzas económicas. Y hay que agregar que en dos ocasiones la propia Convención permitió las exportaciones de cantidades significativas de marfil hacia Japón y China. En 1999 se subastaron 5 446 colmillos provenientes de Botsuana, Namibia y Zimbabue entre compradores japoneses. En 2008 se vendieron 108 toneladas de colmillos a la agencia china de manejo de recursos y vida silvestre y encargada de asignar esta cantidad entre los diferentes vendedores al menudeo que hay en China.

Hoy existe un poderoso lobby internacional que promueve la liberalización del comercio de marfil con el pretexto de eliminar la cacería furtiva y generar recursos monetarios para fortalecer la conservación de los elefantes. Se dice que al aumentar la oferta de marfil en el mercado y reducirse el costo de adquirirlo, el precio final disminuirá hasta que se elimine el incentivo que tienen los cárteles que se benefician con el tráfico ilegal.

El razonamiento es sencillo, pero falso. Para empezar, nada en el análisis económico dice que cuando se aumenta la oferta y bajan los costos de producción se reduce automáticamente el precio del bien en cuestión. Los vendedores pueden muy bien mantener el precio y quedarse con la renta que genera el menor costo de aprovisionamiento. La estructura del mercado es la variable fundamental que explica la dinámica de precios y la distribución de las ventajas asociadas a menores costos en cualquier mercado, y el del marfil no es excepción.

Aun si se acepta que los precios descenderían, eso tendría un efecto sobre el crecimiento de la demanda. Pero como no se sabe cuál es el tamaño del mercado ilegal, se desconoce el volumen de la demanda final. Tampoco se conoce cuál es la elasticidad precio, es decir la respuesta de la demanda frente a una variación de los precios. El descenso en los precios podría disparar un incremento de la demanda, y la cacería furtiva seguiría siendo un canal de aprovisionamiento.

Nadie en el secretariado de la cites o en las organizaciones conservacionistas conoce la estructura del mercado de marfil. Esto es realmente sorprendente, pero es una triste realidad. En estas condiciones de ignorancia aprobar la gradual liberalización del mercado de marfil es muy arriesgado. Pero, después de todo, la extinción de los elefantes no es motivo de preocupación para el lobby que buscará en la cop17 cites abrir el comercio internacional de marfil.


1 De acuerdo con Elephant Database.

Opinión de: Alejandro Nadal  * Es investigador del Centro de Estudios Económicos de El Colegio de México y dirige el grupo de trabajo sobre Economía y Medio Ambiente de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (uicn), con sede en Gland, Suiza.

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