Hoy el periódico "El País" publicó varias de las consecuencias negativas que está ocasionando la construcción del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

El Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México es la obra ícono del sexenio de Peña Nieto. En 2014, se anunció que el reconocido arquitecto Norman Foster (Estudios Norman+Partners y FR-EE) sería el encargado del diseño, tan moderno que atraería las miradas del mundo hacia México. Desde aquel momento, y sobre todo, con la propuesta de Lopez Obrador para frenar su construcción si alcanzaba la presidencia, mientras era candidato —ahora que ha sido electo, ha dicho que solo revisará los contratos—, se ha puesto en entredicho el costo beneficio de la nueva terminal área.

El periódico “El País” publicó hoy un especial donde habla de la parte más oscura del proyecto, su impacto ambiental. La obra, que tendrá un costo total de 13.000 millones de dólares, presumió que tendría la certificación LEED, un sistema de verificación de edificios sostenibles, creado por el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos (en México hay 15 edificios con dicha certificación y decenas más en proceso), aunque con tan solo un 13% de la construcción, ya hay varios focos rojos muy poco sustentables.

El Proyecto Lago de Texcoco ideado por Nabor Carrillo en 1965, pretendía inundar parte del antiguo lago de Texcoco. Carrillo murió en 1967, pero no su idea, en 1985 se inundaron casi 1.000 hectáreas —de las 14.500 proyectadas— con aguas residuales, limpiadas en una planta de tratamiento contigua, para recuperar de alguna forma lo que fuera la cuenca del Valle de México, almacenando 30 millones de metros cúbicos de agua, permitiendo el regreso de las aves, disminuyendo las tolvaneras y generando un microclima para zona oriente de la capital.

El proyecto fue retomado por Alberto Kalach, Teodoro González de León y Gustavo Lipkau, bajo el nombre de Vuelta a la Ciudad Lacustre, con la inclusión de un aeropuerto, pero sobre el lago, no secándolo. Durante el sexenio de Vicente Fox se creyó que podría llevarse a cabo algún avance, aunque no fue así. Y en marzo de este año, el director de la CONAGUA, aceptó que lo que fuera la mejor posibilidad de recuperar Texcoco, quedaba de lado debido al megaproyecto aéreo. Ahora lo están transformando en un vaso de regulación, que solo se inundará en la época lluviosa y permanecerá seco el resto del año, para evitar la inundación de la nueva terminal.

¿Y las aves? Tendrán que irse nuevamente, o morir al perder su hábitat, porque no es posible tener un refugio de este tipo de animales cerca de un puerto aéreo.

Por otro lado, para construir el aeropuerto se está usando tezontle, esa roca roja tan distintiva de la arquitectura colonial de la capital del país. Tezoyuca es un pueblo en el Estado de México con una gran mina a cielo abierto de tezontle, que ha sido explotada para sacar toneladas de material. Varios de sus habitantes han comenzado a movilizarse, porque el gran cañón que se ha formado debido a la extracción, sienten que amenaza sus viviendas, pues está justo al lado de la comunidad.

El año pasado, en agosto, la revista Proceso denunció el caso y las demandas de los ciudadanos ante la apertura de otros puntos de extracción de forma irregular. Y este año, La Jornada, publicó una investigación en donde retomó que toda la región es rica en tezontle y basalto, por lo que hay 150 minas de donde se está obteniendo lo necesario para la construcción del nuevo aeropuerto, según una denuncia del diputado federal perredista Rafael Hernández Soriano, que asegura la sobrexplotación de dichas minas.

Las minas no solo perjudican a los pobladores de varios municipios mexiquenses, también destruirán el paisaje de la zona arqueológica de Teotihuacán, una región que puede perder hasta 180 cerros. El arqueólogo Rafael de Antuñano, le dijo a El País, que los teotihuacanos construyeron la Pirámide del Sol con referencia al cerro Patlachique, lugar en el que hay varias minas a cielo abierto. Un sitio elegido especialmente hace 2000 años para asentar una civilización, y que es uno de los tesoros mejor conservados de la época prehispánica, en los últimos años se ha visto afectado por la tala de árboles, las carreteras, los desarrollos urbanos, el NAICM y hasta un WallMart.

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