Este animal fue declarado extinto hace 30 años, pero después de una investigación de nueve meses, se corroboró que aún existen ejemplares.

A mediados del 2017 surgieron rumores en San Quintín, Baja California, de avistamientos de ejemplares de Dipodomys gravipes, también llamada rata canguro, una especie declarada extinta en 1994, después de no haber visto ninguna desde 1989.

Según expertos, los roedores se habían extinguido debido al creciente uso de la tierra en esa zona, al norte de Ensenada, para la siembra de hortalizas, especialmente tomates y fresas, de 1970 a la fecha. Sin embargo, los rumores positivos son ciertos: la rata canguro aún existe y ha vuelto a su ecosistema natural.

Terra Peninsular, una organización sin fines de lucro, e investigadores de distintas instituciones redescubrieron a la rata canguro. Scott Tremor, experto en mamíferos del Museo de Historia Natural de San Diego, Sula Vanderplank, de la Universidad de San Diego, y Erick Mellink, del Centro de Investigación Científica y Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE), instalaron una serie de trampas con equipo fotográfico durante el verano de 2017, para registrar a las especies endémicas, y ahora, nueve meses más tarde, pudieron confirmar que una de las presas se trataba de la rata canguro de San Quintín: un roedor pequeño, que llega a medir 30 centímetros (de la cabeza a la cola), con patas traseras fuertes y una larga cola mechoneada, que puede saltar más de 2 metros en un solo impulso.

El mismo grupo de investigadores ya había reencontrado dos especies de animales que se creían extintos: el metorito de California (Microtus californicus huperuthrus) y el ardillón de cola redonda (Xerospermophilus tereticaudus apricus), los cuales junto a la rata canguro, son ejemplos de fauna que, a pesar de ser obligados a desplazarse por ciertos cambios en su entorno, adquieren la capacidad para adaptarse positivamente con el paso del tiempo y reintegrarse. Esta buena noticia indica la posible existencia de otros animales declarados extintos.

Los recientes descubrimientos no solamente significan una esperanza de enriquecimiento para la biodiversidad del país y la recuperación del ecosistema en la región, sino que también aumentan las posibilidades de poner en marcha planes de conservación para resguardar a este tipo de mamíferos.

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