¿Qué tienen en común Paul McCartney, Ellen DeGeneres, Bill Clinton y Miley Cyrus?

¿Qué tienen en común Paul McCartney, Ellen DeGeneres, Bill Clinton y Miley Cyrus?
Los cuatro, en distintos puntos de su carrera, han abogado por el veganismo como estilo de vida.

Los motivos han sido variados: Paul McCartney adoptó esta filosofía luego de la impresión que le causó ver morir un pez que él mismo había pescado; Ellen DeGeneres dio el paso después de ver el documental Earthlings (2005), historia narrada por Joaquin Phoenix y musicalizada por Moby, ambos también veganos; Bill Clinton tomó la decisión por motivos de salud, tras haberse sometido a dos intervenciones quirúrgicas que restablecieron el flujo de sangre a su corazón; mientras que Miley Cyrus declaró, en una entrevista en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, que la estrecha relación que mantiene con sus animales de compañía la orilló a dejar de consumir productos de origen animal.

Pero los principios del veganismo no son nuevos. Uno de los primeros practicantes de la dieta vegetariana, a quien incluso se ha adjudicado su invención, vivió en el siglo vi antes de nuestra era: Pitágoras de Samos. A él se atribuye la frase: “Nunca mojes tu pan en la sangre de los animales ni en las lágrimas de tus semejantes”, muy difundida hoy en día, pero que ni en el tiempo en que fue acuñada ni en los 25 siglos posteriores causó mayor impacto.

Dos milenios más tarde, Leonardo da Vinci advirtió que matar a un animal era un crimen igual de atroz que matar a un ser humano. Cinco siglos después, el significado de esta afirmación por fin dice algo a las grandes masas.

Por último, desde la segunda mitad del siglo xx, íconos de la música como Morrisey o el propio Paul McCartney han practicado un activismo incesante en favor del estilo de vida vegano, pero su lucha, como la de sus antecesores, no parece haber rendido fruto sino hasta hace muy poco.

¿Por qué?

La respuesta más sencilla consiste en afirmar que el veganismo es una moda o una tendencia y, como tal, algo pasajero. Según esta explicación, las personas, principalmente los jóvenes, renuncian a consumir productos de origen animal porque otras personas ya han renunciado a hacerlo. El problema es que esta respuesta no resuelve nada.

La pregunta de cómo el veganismo comenzó a ser aceptado por las nuevas generaciones (cómo los primeros millennials se decidieron a ser veganos) conserva su pertinencia.

Mi explicación se apoya en las reflexiones que el ensayista y sociólogo canadiense Malcolm Gladwell expuso en el ensayo The Tipping Point (2000). En resumen, el autor afirma que ciertas ideas son aceptadas de súbito por un elevado número de personas debido a la convergencia de, por lo menos, tres factores: un grupo de sujetos (que Gladwell divide en tres subgrupos: los que están bien informados, los que conocen a muchas personas y los que son hábiles para persuadir), un mensaje o producto atractivo y un contexto adecuado. De acuerdo con este esquema, si bien es cierto que numerosos seguidores de personajes como Beyoncé, Jared Letto, el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton o la presentadora Oprah Winfrey, imitan sus pasos en lo tocante a su veganismo, esto sólo describe una parte del fenómeno.

Lo interesante radica en que el veganismo llegara a quienes cuentan con las condiciones para difundir su mensaje: personajes con una gran proyección mediática, como Ellen DeGeneres, Natalie Portman, Gwyneth Paltrow, Scarlett Johansson, Brad Pitt o Chris Martin, todos rodeados de personas capaces de conseguirles y transmitirles la información más reciente sobre el tema, producida no en internet, sino en centros de investigación científica.

En este fenómeno, internet interviene como un medio de difusión, y es la parte medular de lo que Gladwell llama “el contexto adecuado”, pues no sólo pone al alcance de los grandes públicos las decisiones nutricionales de sus ídolos, sino también fuentes confiables de información, como los informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Red de Investigación sobre el Clima y la Alimentación (FCRN) de la Universidad de Oxford, así como documentos que enriquecen su reflexión, como los textos del filósofo australiano Peter Singer, o documentales disponibles en You Tube o en Netflix, como el ya mencionado Earthlings o What the Health (Andersen, 2017).

¿Cuál es la relación entre las celebridades, el sistema de streaming y esta tendencia al veganismo?

De acuerdo con un estudio de la firma especializada en consumo de internet comScore, la mayoría de los usuarios de Netflix tiene entre 18 y 35 años. Por otro lado, según una encuesta realizada en conjunto por la revista Vegan Life Magazine y la Vegan Society, las edades de la mayor parte los consumidores veganos se sitúan entre los 15 y los 34 años. Ambos coinciden con la llamada generación millennial.

Entonces, ¿es el veganismo una moda entre millennials?

No.

Lo que ha ocurrido es que el acercamiento de esta generación a los datos disponibles en internet ha provocado en ella cierta alerta sobre el costo que la producción de carne tiene para el planeta y para su salud. Así, estos jóvenes han optado cada vez más por una dieta basada en plantas.

Que en la actualidad el veganismo pueda ser una tendencia recurrente en Twitter o que, en efecto, sea adoptado de manera irreflexiva (y temporal) por algunas personas, no elimina su extensa historia ni anula el hecho de que también existen veganos pertenecientes a otras generaciones. Y tampoco invalida el sólido respaldo científico con el que cuenta.

Estas cualidades convierten al veganismo, más que en una moda, en una posibilidad de mejoría para la salud humana, el trato a los animales y el medio ambiente.

 

*Andrés Aglo es el chef propietario de Vegan Inc y Green Terrace. Experto en cocina vegetal.

Sigué a Andrés a través de Twitter: @chefandresaglo

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