Un estudio descubrió que las olas de calor se han vuelto más largas en países donde antes los veranos eran menos cálidos y más cortos.

Siempre ha habido olas de calor durante el verano, pero los científicos han detectado que ahora son más largas y persistentes, en el hemisferio norte del planeta. El estudio publicado el 20 de agosto en Nature Comunication, advierte que estos inusuales patrones son una consecuencia más del calentamiento global.

La alarma por el alza en las temperaturas habían estado relacionada con los inviernos, menos fríos, y muchas investigaciones estaban centradas en buscar el efecto del deshielo de los polos en las costas o, incluso, en las corrientes y las especies marinas. Sin embargo, The influence of Arctic amplification on mid-latitude summer circulation, pone atención a los inusuales ciclos del verano, donde el viento, que está a gran altitud y sopla hacia el este, ha perdido la capacidad de modificar las condiciones climáticas, modifcando lo que llaman “olas planetarias”.

El norte se calienta de 2 a 4 veces de forma más acelerada que el Ecuador y el viento lucha por acumular energía para empujar esas presiones atmosféricas. El problema es que entre más crece esa brecha de temperaturas, los vientos se vuelven menos potentes.

Este verano, el termómetro en latitudes medias de Europa, Estados Unidos, Rusia y China, ha alcanzado los más de 30 grados centígrados en varias ocasiones —incluso en el Círculo Polar Ártico europeo— y ha sido por periodos más prolongados. Para Dim Coumou, del Instituto de Investigación de Impacto Climático de Postdam (PIK, por sus siglas en inglés), y coautor del estudio, los días calurosos en extremo pueden causar —y ya han causado— problemas de baja productividad agrícola de los campos, temporadas de sequía, incendios forestales o lluvias atípicas y muy copiosas.

Como ejemplo usan el Huracán Harvey, que el año pasado, permaneció estacionado frente a las costas de Texas varias horas, ocasionando la inundación de Houston. Un hecho insólito pues la movilidad de los huracanes suele ser distinta. Al estar estático pudo obtener más gua del Golfo de México transformándose en un diluvio sin precedentes.

Hans Joachim Schellnhuber, director de PIK, agregó en el comunicado de prensa de la institución que, “Ahora aumenta la evidencia de que la humanidad está jugando con estos vientos enormes”. Y aseguró que las emisiones de gases de efecto invernadero creadas por el hombre “están distorsionando los patrones naturales”.

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