Un grupo de científicos de EEUU descubrió que los humanos estamos afectando algunos patrones de conducta de los mamíferos. Entre más invadimos su espacio, estas especies, que antes se consideraban diurnas, han comenzado a tener mayor actividad nocturna. Mientras nosotros dormimos, ellos aprovechan la oscuridad.

La investigación recién publicada por la revista Science, con financiamiento de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF, por sus siglas en inglés), es en realidad un análisis exhaustivo de 76 estudios sobre 62 especies en 6 continentes, con el objetivo de mejor entender el impacto de la actividad humana en la vida de los animales silvestres.

Para Kaitlyn Gaynor, autora principal del estudio y candidata a un doctorado en Berkeley, ya existían muchos análisis sobre como el crecimiento demográfico y la expansión territorial, han mermado las poblaciones de algunos animales o han perjudicado directamente sus habitats; sin embargo, no había nada que analizara a detalle los cambios sutiles ocasionados por la interacción humana.

Gaynor, y sus coautores Justin Brashares y Cheryl Hojnowski, también de Berkeley, y Neil Carter de Boise State University, descubrieron un patrón en la actividad de los mamíferos rodeados de una alta o baja densidad poblacional. Los datos los obtuvieron de especies monitoreadas previamente con cámaras escondidas, radios, GPS y con observación presencial.

Los resultados arrojaron que en promedio los mamíferos son más nocturnos 1.36 veces, esto quiere decir que aquellos normalmente más diurnos han incrementado sus paseos a oscuras en 68%, cuando se encuentran cerca de personas. Este patrón fue estable entre carnívoros y herbívoros por arriba de un kilogramo de peso.

Además, su comportamiento es igual sin importar el tipo de actividades que estemos realizando, o si parecemos una amenaza o no. Practicando senderismo, caza, escalando, labrando la tierra o viviendo cerca de ellos, los animales nos sacan la vuelta.

Todos estos cambios de hábitos pueden ocasionar modificaciones en su aspecto,  su alimentación, e incluso los pone en mayor riesgo de ser atacados por otros depredadores.

Aun así, dentro de todo lo malo que lo anterior puede parecer, Justin Brashares cree que estas nuevas rutinas hacen más fácil la coexistencia de los seres humanos con los animales en muchas regiones.

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