La revista científica PLOS ONE publicó, el 16 de mayo, un estudio enfocado en uno de los problemas ocasionados por el aumento de la temperatura del planeta y, por consecuencia, del Océano: la migración de muchas especies hacia aguas profundas o más frías.

Un grupo de científicos, encabezados por James Morles, ecólogo del Instituto de Ciencias Marinas de la Universidad de Carolina del Norte, realizó la investigación: Projecting shifts in habitat for 686 species on the North American continental shelf, la cual consistió en el monitoreo de cientos de especies, ubicadas en la plataforma continental y cercanas a las costas de México, Estados Unidos y Canadá. El objetivo era saber cómo se ve afectada la fauna marina por los efectos del calentamiento global.

Para obtener resultados más certeros, se proyectaron 16 posibles escenarios —basados en monitoreos existentes de esas mismas especies desde 1960—, con un aumento de temperatura de sólo 2 grados, y otros 16 escenarios, con un aumento mayor a los 4 grados (la peor situación posible), dando como resultado 32 posibilidades para cada especie.

La muestra para el estudio consistió en 686 especies de peces, crustáceos, cefalópodos moluscos —pulpos, calamares, sepias y nautilos— e invertebrados, de los cuales 303 son originarios del Pacífico y el resto (383) del Atlántico. Los resultados fueron unánimes para 446 animales, los cuales es seguro que van a cambiar de hábitat, en busca de uno con temperaturas bajas. Los restantes (240) también tienen una alta probabilidad de desplazamiento, aunque los resultados de las pruebas no fueron unánimes.

En general, se prevé que los animales del Golfo de México se trasladarán a aguas profundas; y los que habitan en la costa noroeste de EEUU, se moverán en dirección al Polo Norte.

La migración será distinta según la especie, la zona y la temperatura alcanzada por el agua, pero la más extrema puede alcanzar más de 1000 kilómetros a finales del siglo XXI.

En palabras sencillas, las primaveras iniciarán antes en territorios donde la llegada del calor era tardía, por lo que los ciclos naturales de las especies se van a modificar (un proceso que ya ha comenzado). Por ejemplo, hay peces como el jurel que prefiere el agua muy fría y migrarán de la costa canadiense al Estrecho de Bering.

Estos cambios de conducta en los animales, impactarán directamente a la industria pesquera, pues habrá modificaciones en la composición de la biomasa. Un hecho que ya era evidente, pues según el estudio: “Las capturas pesqueras mundiales y los cambios en la composición de dichas capturas, obtenidas de los datos en los desembarques regionales”, son consistentes con los cambios en la distribución de las especies marinas, que han comenzado a moverse hacia los polos.

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