Rosemary y Peter Grant recibieron el Premio Fronteras del Conocimiento, otorgado por la Fundación BBVA, por sus estudios sobre la evolución de los pinzones de las Islas Galápagos.

En 1837 Charles Darwin fue aceptado en la Sociedad Geográfica de Londres, una de las organizaciones científicas más importantes del Reino Unido. Darwin entró gracias a sus descubrimientos sobre la evolución de los pinzones, de las Islas Galápagos.

El origen de las especies (On the Origin of Species) se publicó en 1858 y cambió muchas de las ideas preconcebidas hasta el momento, creo la teoría de la biología evolutiva, abrió el paso para nuevos caminos en la investigación sobre las especies animales e incluso desafió dogmas religiosos.

Ciento sesenta años después, Rosemary y Peter Grant, un pareja de biólogos británicos —nacidos ambos en 1936— radicados en Estados Unidos, recibieron el Premio Fronteras del Conocimiento, en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación, otorgado por la Fundación BBVA. Este reconocimiento, que celebró su décima edición, les fue entregado “por sus profundas aportaciones a nuestra comprensión de los mecanismos y procesos que subyacen a la evolución en la naturaleza”, según la Fundación BBVA, que además añadió, que gracias al trabajo de los científicos, “hoy sabemos que la evolución es un proceso mucho más dinámico de lo que imaginó Darwin”.

La primera vez que Rosemary y Peter fueron a las Galápagos fue en 1973, acamparon en la isla Daphne Mayor y observaron a los pinzones de Darwin. Pronto descubrieron que había mucho por investigar y aprender sobre esas aves. Aunque Darwin fue su gran inspiración, su verdadero imán fueron las 18 especies de pinzones existentes aún en el lugar. Desde ese momento a la fecha, la pareja ha regresado una vez al año por temporadas de tres meses a observarlas.

Su gran descubrimiento es que los pinzones generan nuevas especies más rápido de lo pensado. “Comprobamos que en solo una década pueden producirse cambios significativos en el tamaño del cuerpo o en la forma del pico”, aseguró Rosemary en una entrevista publicada por la Fundación BBVA.

Las Islas Galápagos siguen siendo un punto de la tierra al que el acceso es complicado. El archipiélago está formado por 13 islas grandes, seis islas medianas y decenas de islotes, y pertenece a Ecuador. Fue descubierto en 1535, aunque se volvió célebre gracias a Darwin. Sin embargo, debido a su lejanía, este lugar, considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1978, sigue estando poco poblado, situación que ha permitido, según Peter y Rosemary, que la observación científica de las especies sea distinta a la de otros sitios donde la interacción humana se ha convertido en una variable de peso.

El fenómeno natural de El Niño afecta en especial a las islas, genera sequías o lluvias extremas de un año al otro, pero los pinzones han generado la capacidad de sortear estos cambios climáticos gracias a la evolución.

En los años recientes, los cambios en el clima se han acelerado debido al calentamiento global, pero aún no se sabe el impacto directo que tendrá sobre las Galápagos y sus animales.

El mensaje de los Grant es que la diversidad genética permite la evolución y conservación de las especies, en cambio, el aislamiento las lleva a la extinción. Sin embargo, estos dos biólogos que dedican algunos meses del año a dar clases en la universidad de Princeton en Nueva Jersey, Estados, aseguran que es necesario conservar los hábitats de los animales en peligro, para que estos encuentren terreno suficiente y adecuado —alejado de la intervención del hombre— para evolucionar.

“Hemos demostrado que tanto las especies como los ecosistemas cambian y son procesos interrelacionados”, concluyó Rosemary.

Con información del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

Compartir: