Casi cuatro millones de centroamericanos se verían obligados a dejar sus hogares y quizás su país por el aumento del nivel del mar y la disminución de producción agrícola.

Para 2050, el cambio climático podría haber obligado a más de 140 millones de personas a migrar dentro o fuera de sus propios países en diferentes regiones del mundo; Asia, África, Centroamérica, según estudios realizados por el Banco Mundial.

El Índice de Cambio Climático Global 2016, posicionó a los países de Centroamérica y el Caribe dentro de los más afectados en la última década, ya que su ubicación geográfica con relación al sol los hace más vulnerables ante la adversidad del clima. El Corredor Seco de Centroamérica es el nombre que se le da a la franja territorial que va desde el sur de México hasta Panamá.

Actualmente, esta región se encuentra en una situación ambiental crítica; durante una temporada del año, el Corredor Seco se ve amenazado por sequías de tal magnitud que el agua disponible no satisface las necesidades de la población. En 2015 se registraron los períodos de sequías más prolongados en las últimas décadas. Durante otros meses, se presentan lluvias intensas, depresiones tropicales, y huracanes.

El cambio climático en ocasiones desemboca en pobreza al disminuir o alterar la producción agrícola, y ésta, a su vez, puede llegar a generar violencia. Esto hace que los centroamericanos se vean forzados a emigrar, principalmente abandonando el campo para dirigirse a grandes ciudades, o a Estados Unidos.

El número de migrantes, procedente de tres países centroamericanos —El Salvador, Honduras y Guatemala— detenidos en la frontera de Estados Unidos, se quintuplicó de 2010 a 2015.

En 2015, una encuesta aplicada por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos de América, a los migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras, presentados a las autoridades aduanales mexicanas tras haber sido deportados, evidenció la vulnerabilidad económica en la que viven las familias del Corredor: el 79% de los detenidos eran hombres, de los cuales, la mitad trabajaba en el sector agrícola antes de migrar. El 65% reportó la falta de empleo y la crisis económica como causa primordial de su desplazamiento, el 19% migró debido a los bajos ingresos y a las malas condiciones laborales, y el 9% se había desfasado por violencia e inseguridad.

El peor de los escenarios; el actual

De acuerdo con los estudios realizados por el Banco Mundial, más de 85 millones de personas podrían abandonar su hogar para el año 2050 en el África subsahariana, 40 millones en el sur de Asia y 17 millones en Latinoamérica, según el informe.

El número de migrantes podría acelerarse después de 2050, a menos que se tomen medidas urgentes para mantener el calentamiento global debajo de 2 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales, señala el informe.

Un horizonte más prospero

El Banco Mundial señala que, si el progreso del calentamiento global se mantiene dentro de los límites establecidos en el Acuerdo de París, y se ayuda a la gente a adaptarse, entonces el número de migrantes en las tres regiones podría reducirse a aproximadamente 40 millones de personas, de los 140 que se prevén al ritmo actual.

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