Hace aproximadamente cinco siglos, los quechúas del Perú aseguraron a los conquistadores españoles que al oeste, más allá de la tierra Inca, existían islas repletas de tesoros. Luego de cavilarlo, los europeos concluyeron que debía tratarse de la mítica Ofir, de la cual según la Biblia, el rey Salomón extraía sus cuantiosas riquezas.

Con la ambición como brújula principal, una primera expedición, comandada por Álvaro de Mendaña, se adentró en lo más lejano del océano Pacífico en 1567.

Aunque los navegantes no encontraron Ofir, sí hallaron un archipiélago (que nombraron Islas Salomón), que podían utilizar como base para combatir a los piratas ingleses.

En 1595 una segunda expedición partió a la aventura de la colonización. Mendaña hizo escala en un conjunto de islas que nombró Islas Marquesas de Mendoza, en honor a García Hurtado de Mendoza, virrey del Perú y patrocinador de su viaje.

Por entonces, en los bosques de Ua Pou (una de las Islas Marquesas), se escuchaba el trinar del Pomarea mira, ave endémica mejor conocida como Monarca de Ua Pou.

Siglos después, a partir de 1842, cuando se estableció el protectorado francés en Tahití y las Islas Marquesas se incorporaron a la Polinesia Francesa, el paisaje de éstas comenzó a transformarse y las probabilidades de sobrevivencia del Monarca de Ua Pou empezaron a mermar.

Durante el siglo XX, diversas zonas de Ua Pou fueron dañadas por actividades como la ganadería y el pastoreo, así como por incendios y la introducción al ecosistema de especies foráneas. El último avistamiento documentado del Monarca de Ua Pou tuvo lugar en 1985. Por dos décadas no se supo más de él. Y desde el 2006 fue dado por extinto.

Sin embargo, el avistamiento en el 2010 de un macho adulto reavivó la esperanza e hizo que su status cambiara de Extinto a En peligro crítico de extinción, en la lista roja de la International Union for Conservation of Nature (IUCN, por sus siglas en inglés). Desde 2013, las búsquedas del ave se han mantenido activas.

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