La compañía, aunque conoce el potencial efecto cancerígeno de su producto, no brindó la suficiente información para advertir a los clientes.

La discusión entre si los cultivos transgénicos y herbicidas para aumentar la producción son benéficos o perjudiciales se ha mantenido hasta estos días. En principio, hacer ingeniería genética y crear alimentos transgénicos, así como herbicidas para mantener los cultivos masivos, tienen muchos beneficios —crecimiento acelerado, mayor producción, resistencia a plagas, entre otras—; sin embargo, el uso irresponsable de estos productos puede ocasionar diversos daños a los ecosistemas, y a especies en particular, como nosotros.

Monsanto, compañía multinacional estadounidense productora de agroquímicos y semillas modificadas con ingeniería genética, perdió esta semana otra demanda por negligencia, y fueron condenados a pagar más de 80 millones de dólares. Un jubilado estadunidense, Edwin Hardeman, enfermó de cáncer por contacto con el herbicida Roundup que produce Monsanto—y que contiene una sustancia llamada glifosato—. La compañía, aunque conoce el potencial efecto cancerígeno de su producto, no brindó la suficiente información para advertir a los clientes.

El jurado que calificó esta demanda en California, Estados Unidos, concluyó que el factor determinante en el desarrollo del cáncer fue el herbicida. Monsanto debe pagarle a Hardeman 75 millones de dólares por daños punitivos, 5.06 millones por indemnización y 200 mil dólares por gastos médicos. De hecho, la compañía tiene otra demanda similar que está en proceso desde agosto de 2018.

A pesar de las muestras que presentaron —y con que las que perdieron la demanda—, Monsanto mantuvo la postura de que el herbicida no tiene potencial cancerígeno, cuestionando incluso los reportes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el producto.

Fuente: El País.

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