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Xochimilco. Marvin Tolentino/Flickr.
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Historia ambiental de México

La historia ambiental es un enfoque de investigación que comenzó en América Latina durante los años 70. Esta disciplina estudia el impacto humano sobre el medio físico y para el caso de México, ofrece una periodización muy exacta y sorprendente, que desglosaremos brevemente a continuación.

México prehispánico (30 000 a. C. hasta 1521)

Las alteraciones y posibles daños medioambientales de las civilizaciones prehispánicas apenas comienzan a estudiarse.

A pesar de ello, a los grupos del centro y el sureste de México se les reconoce una actividad urbanizadora intensa que se manifestó en la construcción de acueductos para manejar los lagos en el centro, y la tala y quema de extensiones importantes de bosque y selva para el desarrollo agrícola.

En ese sentido, se ha descubierto en fechas recientes que el ocaso de sus ciudades más importantes siempre coincidió con un agotamiento de los recursos forestales.

La Conquista y la Colonia (1519-1821)

La conquista se caracterizó por modificar seriamente la cuenca del Valle de México. La introducción de la ganadería, y otros animales domésticos, sólo fue el inicio de un proceso de desaparición de especies mesoamericanas de plantas y animales.

Durante el periodo colonial, las transformaciones del paisaje fueron más severas por el gran proyecto de desecación del los lagos de Texcoco, Xochimilco, Chalco, Zumpango y Xaltocan, que contribuyó a la desaparición de la agricultura chinampera y a provocar estrés hídrico en la zona central del país.

México independiente (1821-1877)

La época independiente vivió un proceso de repoblación migratoria, sobre todo del norte del país.

Hubo intentos por descentralizar el proceso de poblamiento, a través del establecimiento de políticas públicas, que en su momento, fueron orquestadas por los gobiernos de Santa Anna, Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada.

Entre éstas destacan las leyes de terrenos baldíos y manos muertas, que favoreció el surgimiento de la propiedad privada de empresarios agrícolas y el desmonte.

El Porfiriato (1877-1911)

Durante la dictadura de Porfirio Díaz, la Revolución Industrial se instaló en México. Se incrementaron las vías férreas para conectar todo el país, se construyeron fábricas y las ciudades se modernizaron como parte del surgimiento de una clase media con un poder adquisitivo cada vez mayor.

Sin embargo, como parte de este movimiento, también se establecieron las bases para regular la construcción de infraestructura hidráulica y urbana que necesitaba el país.

La intención era que el avance de la mancha urbana no terminara con las áreas verdes, a las que la ciencia apenas comenzaba a conferirles cierta importancia, al relacionarlas con beneficios para la vida citadina, tales como mejor calidad de aire, protección contra condiciones climáticas extremas, etcétera.

La Revolución y el México posrevolucionario (1910-2000)

La Revolución significó una transformación radical del modo en el que se aprovechaban los recursos naturales en México. La principal prioridad de los gobiernos que resultaron de este levantamiento social fue acelerar el proceso de industrialización y restablecer el liderazgo del país como proveedor de materias primas agrícolas, ganaderas y minerales.

Esta situación, sumada a la Reforma agraria impulsada por Lázaro Cárdenas, alteró el uso de la tierra en muchas zonas del país; situación que fue compensada con la creación de parques nacionales, sobre todo en las montañas que rodean a la cuenca de México y el fomento de áreas verdes dentro del perímetro urbano.

Aunque pasaron todavía muchos años para que la aparición de la Ley Federal para Prevenir y Controlar la Contaminación Ambiental (1971), que permitió, la fundación de la Subsecretaría de Mejoramiento del Ambiente (SMA), antecedente de la Semarnat (2000), se encargara de establecer las estrategias para evitar la contaminación del agua, del aire y el agotamiento de recursos naturales.

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