Edición 39
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Portafolio: TU BASURA ES MI FORTUNA

Por Vesta Mónica Herrerías

La cantidad de cosas útiles que tiramos a la basura motivó al fotógrafo mexicano Pablo Cuevas a visitar dos basureros del estado de Tamaulipas: el de Ciudad Victoria y el que atiende a las ciudades de Tampico-Madero-Altamira. Por décadas, en nuestro país la basura ingresaba a los tiraderos sin haber sido clasificada o separada; básicamente se le comprimía y enterraba. No existía una conciencia o programa gubernamental que promoviera prácticas respetuosas con el medio ambiente o una conciencia del reciclaje; sin embargo, siempre, a la sombra de esta realidad, ha existido el pepenador, un personaje con un rol esencial en el movimiento y transformación de la basura, y esta serie es en gran medida un homenaje al ser anónimo que se ha encargado de dividir y rescatar basura para ordenarla, reciclarla y revenderla. El pepenador, en el escenario más insalubre de una ciudad, pone en riesgo su salud a diario para separar los desechos y reclasificarlos rápidamente. Con su instinto y por la evidencia de que no todo lo que se tira es un desecho, el pepenador no pierde la esperanza de encontrar un día entre la basura “un tesoro” o “pegarle al gordo”; es decir, localizar dinero en efectivo, joyas, algo que deje mucho dinero al revenderlo y así, quizá, cambiar de oficio o de residencia. Cuevas lo muestra en esta serie. Los basureros, explica Cuevas, “son microsociedades que tienen sus propias reglas y poseen sus propias estructuras socioeconómicas; tienen códigos de convivencia directos y primarios, cada quien gana según sus aptitudes, al menos 300 pesos al día”.

Las cifras oficiales indican que una persona tira diariamente kilo y medio de basura en la Ciudad de México, urbe que genera casi 13 000 toneladas diarias; de esa cantidad al menos 50% proviene de los hogares. Las prácticas desorganizadas y el deterioro del medio ambiente han llevado a implementar nuevas estrategias y programas de aprovechamiento de la basura. Por ejemplo, a partir del 8 de julio pasado, se inició en la Ciudad de México el programa Basura Cero, en el que por primera vez se insta a separar los residuos sólidos en orgánicos, inorgánicos reciclables, inorgánicos no reciclables, y otros voluminosos y de manejo especial. La basura, se confirma, no es desecho, sino un tesoro oculto, con un potencial que podría beneficiarnos a todos.

Esta serie recuerda que, gracias a una cadena de trabajo, los objetos se mueven, se salvan, se transforman, renacen o desaparecen. Sin duda, la tecnología ayudará a aprovechar y tratar residuos de manera más eficiente para crear productos nuevos con material reciclado y generar, por ejemplo, con sólidos inorgánicos, energía eléctrica para transporte público y energía eléctrica a partir de los gases de descomposición de los residuos orgánicos. Sin embargo, siempre habrá pepenadores, a la sombra de todos, que estarán filtrando, vigilando, organizando el flujo de nuestros residuos y el destino de nuestra basura.


Fotografías de Pablo Cuevas
Para conocer su trabajo, visite: www.casacuevas.blogspot.com

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