Entrevistamos a Pedro Zapata, Vicepresidente de Oceana México, sobre el panorama marítimo mexicano y el plan de acción de su organización en el país.

Oceana, la organización internacional dedicada a la conservación de los océanos, recientemente abrió sus oficinas en México. Entrevistamos a su Vicepresidente, Pedro Zapata, sobre el panorama marítimo mexicano y el plan de acción de Oceana, para afrontar las problemáticas de explotación y contaminación de nuestros mares.

Pedro Zapata, se unió a Oceana en 2015 como asesor principal del equipo de Ciencia y Estrategia en Estados Unidos. Hizo una maestría en Medio Ambiente y Desarrollo en la London School of Economics, y se ha especializado en ciencia política, desarrollo internacional y políticas públicas. Trabajó en el Fondo Mundial para la naturaleza, manejando proyectos del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, incluyendo la conservación del Arrecife Mesoamericano y el Triángulo de Coral. También dirigió el programa de Océanos de México para el Fondo de Defensa Ambiental, enfocado en implementar mejoras en la gestión pesquera en el Golfo de California.

Pedro Zapata, Vicepresidente de Oceana México.

Crónica Ambiental: ¿Qué representa la llegada de Oceana a México?
Pedro Zapata: Para la organización significa unir una pieza más en el rompecabezas de los principales países productores de pescado en el mundo. Por lo tanto, es un logro para una organización como ésta dedicada al cuidado de las aguas marinas. Para los mexicanos es un avance considerable porque hace mucha falta atención al tema marino.

Ya hay un puñado de organizaciones trabajando en torno a problemáticas marítimas, pero sigue habiendo poco interés entre la población mexicana y el gobierno. Se necesita brindar más atención al mar para acelerar el trabajo que se está haciendo.

CA: ¿Cuál es el objetivo principal de Oceana?
PZ: Trabajamos a través de dos grandes ejes: la contaminación marina —un problema grave, en especial por la crisis de la basura plástica— y la pesca sustentable.

CA: Relativo a la pesca, ¿cómo se puede proteger y aprovechar el potencial de nuestros mares?
PZ: Debemos erradicar la sobrepesca, evitar la pesca incidental y proteger los hábitats críticos. El efecto de la sobrepesca está muy enmascarado porque siempre hay pescados y mariscos disponibles para el consumo humano. Sin embargo, creemos que combatiendo este problema, también se puede resolver la escasez de alimento que amenazará a las generaciones venideras. Vivimos bajo la ilusión de que los recursos del mar son inagotables; eso es tan falso como pensar que las colillas de cigarro no son basura.

Otro dato interesante, es que la gente en general tiene una opinión positiva sobre el mar: quiere ir, le atrae, vacaciona en las costas; es decir, como concepto les gusta, pero no están dispuestos a hacer mucho para cuidarlo. Por eso buscamos generar consciencia sobre las acciones que lo ponen en riesgo.

“Vivimos bajo la ilusión de que los recursos del mar son inagotables; eso es tan falso como pensar que las colillas de cigarro no son basura”.

CA: ¿Qué hace Oceana actualmente?
PZ: Nuestra primera iniciativa es impulsar una campaña a favor de la transparencia, para que se conozcan los problemas marinos de México y las personas se familiaricen con la situación de las costas.

En el mismo eje, trabajamos con Global Fishing Watch, una compañía que monitorea vía satélite a las flotas pesqueras. El objetivo es que todas las del país, en especial las industriales, se unan al programa para tener un registro y un control de las rutas y la pesca.

Aún no hemos logrado implementar bien el proyecto, las únicas flotas registradas en Global Fishing Watch son las atuneras, por su gran tamaño, pero hace falta incluir a las sardineras, las camaroneras y a los barcos más pequeños. Así podremos tener una idea real del funcionamiento rutinario de las capturas y no dejaríamos margen para la sobrepesca, que perjudica a todos.

Mucha de la actividad pesquera mexicana se registra en otros sistemas, sin embargo esos datos solo los puede ver la CONAPESCA, y en Oceana buscamos que estén disponibles para quien los requiera, porque el mar es un recurso y un espacio público. Estamos en diálogo con el gobierno mexicano para hacer difundir esa información.

No seríamos los primeros; Indonesia y Perú, dos de los países con mayores índices de sobrepesca y pesca incidental en el mundo, ya se unieron al programa de transparencia pesquera.

CA: ¿En cuáles costas de México se enfocará Oceana?
PZ: No hay una costa en específico, todas son importantes. Pretendemos atacar los problemas de manera uniforme. Una zona destacada, que recibe mucha atención por su increíble biodiversidad, es la del Golfo de California, y aún así, necesita más regulaciones.

Hay muchas pesquerías en los mares mexicanos y pretendemos apoyarlas para asegurar una pesca sustentable económicamente, para ellas, y ambientalmente, para el país. También falta hablar de la sistematización en dichas pesquerías, según su producción. Empezaremos con las tres más grandes: la atunera, la camaronera y la sardinera. Poco a poco crecerá el programa hasta abarcar las de langosta y pulpo.

Save the Oceans, Feed the World de Oceana, en Vimeo.

CA: ¿Qué tan viable sería solucionar la insuficiencia de oferta alimenticia en México con proteína marina?
PZ: Viable. Consumir proteína marina no necesariamente es comer un filete de róbalo fresco. Una lata de atún cuesta 13 pesos, es la proteína animal más accesible del mundo y puede llegar hasta el lugar más remoto, alimentar multitudes y nutrirlas. De igual manera, las sardinas enlatadas son fuentes altísimas de proteína.

Una de las dificultades para solucionar la insuficiencia de recursos alimenticios, sería la apertura de la sociedad para transformar su dieta. Se trata de un tema de educación nutricional y de paladar. Habría que consumir mucha más proteína marina y menos proveniente del cerdo, la res y el pollo, porque no vamos a poder alimentar a las generaciones venideras.

CA: ¿Por qué será un reto alimentar a la población mexicana en el futuro?
PZ: En 2015, México contará con 32 millones de habitantes adicionales a los actuales, lo cual representará una carga alimentaria significativa. Nos estamos acabando los recursos y no entendemos que el mar ofrece una solución. El océano es la gran despensa del mundo. Si lo restauramos, éste podrá producir mil millones de raciones de comida diarias.

En promedio, un mexicano consume entre 12 y 14 kg de pescados y mariscos al año. Escalamos tres lugares de 2012 a la fecha, pero para México, con alrededor de 11,000 km de costa, no debería de ser tan complicado cubrir la demanda. Hay países asiáticos como Japón en donde el consumo llega a ser mayor a 30 kg por persona anuales. Vamos por buen camino, aunque necesitamos consumir más proteína marina y cuidar su fuente de extracción.

CA: ¿Podemos evitar la sobrepesca y cubrir las necesidades alimenticias de la población?
PZ: Es complicado alcanzar el balance, pero no es imposible.

CA: ¿Cómo se puede lograr?
PZ: A grandes rasgos, tiene que ver con la dinámica poblacional de las especies. Cada población marina tiene un punto óptimo de explotación, si pescas esa especie por encima de ese punto, vas a obtener cierto número de producto, pero estás reduciendo su capacidad de recuperación. Si regresas al punto óptimo o haces capturas por debajo del mismo, después de un tiempo sacarás la misma cantidad —incluso si había sobrepesca—, pero le habrás dado oportunidad a los animales para recuperarse. Así podría continuar la funcionalidad de las pesquerías.

“El océano es la gran despensa del mundo. Si lo restauramos, éste podrá producir mil millones de raciones de comida diarias”.

CA: ¿Cuáles son los principales obstáculos para Oceana en México?
PZ: Hay muchos, el más relevante es el desinterés de la población y de las instituciones. Sencillamente no se quieren involucrar. Si a la población no le interesa, al gobierno menos.

Las instituciones son muy débiles, no son activas y sus presupuestos son bajos, y el gobierno central no les hace caso, no hay voluntad política. Por otro lado, el contacto entre las instituciones y los pescadores es complicado, pues los pescadores las consideran una amenaza de extorsión o una obstrucción para su trabajo.

Además, el mar por sí solo representa un obstáculo. No se ve mucho si no te metes a bucear, si no nadas en él, si no vives cerca, si no lo investigas. Es complicado entender y dimensionar los problemas marinos así.

CA: ¿Cómo se le puede transmitir a la población mexicana la urgencia de conservar la biodiversidad marina?
PZ: Vamos hacer campañas de comunicación activas y fuertes. Queremos que el tema esté más presente. Conectar a la gente con el mar; que se involucre y entienda que nuestra existencia depende de océanos sanos, porque más o menos la mitad del oxígeno que respiramos viene de ahí.

CA: ¿Estamos a tiempo de recuperar nuestros mares?
PZ: Estamos en una situación crítica, pero todavía es reversible. La sobreexplotación de las especies y la contaminación son visibles y se deben atacar.

La condición de los mares depende mucho de la zona. Independientemente de eso, si creemos que la gente ahora está mucho más consciente de las problemáticas ambientales y se empieza a involucrar, pero seguiremos trabajando para unir fuerzas.

Agradecemos a Pedro Zapata por esta entrevista. 

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