El hongo Batrachochytrium causa una enfermedad llamada quitridiomicosis, que infecta la piel y es altamente transmisible en agua.

En cines, libros, cómics o videojuegos, se han mostrado historias de ciencia ficción donde hay algún patógeno —en general, virus y bacterias— que se propaga con gran rapidez entre la población de una ciudad, a veces hasta del mundo entero. De hecho, la humanidad ya ha sufrido epidemias y pandemias a lo largo de la historia —cólera, peste negra, VIH—; sin embargo, nunca a tal grado que exista una preocupación por la extinción de nuestra especie. Para los anfibios —ranas y salamandras—, actualmente existe una pandemia que ha ocasionado la extinción de más de 90 especies, y amenaza con la desaparición de muchas otras.

La mayoría de las especies de anfibios vive cerca del agua o en ella, y su piel está constantemente húmeda y les permite respirar —además de la nariz o branquias, aunque no todas las presentan—. El hongo Batrachochytrium causa una enfermedad llamada quitridiomicosis, que infecta la piel y es altamente transmisible en agua. Esto provoca que la diseminación del hongo sea muy rápida, además de que al infectar la piel impide la respiración del huésped, lo sofoca. Así, cuando el hongo llega a una nueva población, se infectan tan rápido que causa muertes masivas. Muchas historias de ciencia ficción se quedan cortas.

Desde hace ya 50 años, la quitridiomicosis ha afectado un total de 501 especies de anfibios, de las cuales, 90 se han extinto y 124 han sufrido una gran disminución en su población —lo que las sitúa en algún grado de amenaza—. De las demás, se desconoce qué tanto les ha afectado, pero se sospecha lo peor.

Éste es el caso más grande reportado que ha causado la pérdida de un gran número de especies por una sola enfermedad. Además de que el hongo se transmite por medios naturales —por agua, infección de cuerpo a cuerpo, por aire—, el cambio climático, la destrucción de su hábitat y las especies invasoras también favorecen su transmisión. Es urgente que se actúe al respecto, para evitar la extinción de muchas otras especies; de lo contrario, uno de los grupos de vertebrados con mayor diversidad podría ser sólo un recuerdo.

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