El presidente de la empresa que opera la línea 1 propone políticas públicas sensibilizadoras y cambios de diseño.

Se estima que cinco de cada diez mujeres que utilizan el Metrobús son vulnerables al acoso y ataques de índole sexual, incluso habiendo espacios exclusivos para mujeres, según la empresa Corredor Insurgentes S.A. (CISA), operadora de la Línea 1 de Metrobús. De acuerdo con un informe publicado en marzo de 2018, por el gobierno de la Ciudad de México, 300 mil mujeres se transportan en Metrobús en la Ciudad de México. Las mujeres llevan a cabo al menos un viaje entre semana.

El problema de seguridad para las mujeres está presente en todos los medios de transporte. Los resultados del Diagnóstico sobre la Violencia contra las Mujeres y Niñas en el Transporte y el Espacio Público, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), revelan que las distintas formas de transporte público en la Ciudad de México son el escenario de mayor riesgo para las mujeres.

La empresa operadora de la Línea 1, que conecta Indios Verdes con El Caminero en un corredor de 30 kilómetros por avenida Insurgentes, determinó retirar una fila de asientos en los metrobuses, así como implementar ajustes ergonómicos para que tuvieran una dimensión que permitiera mayor libertad de paso.

Jesús Padilla, presidente de CISA señaló que la administración entrante al gobierno de la Ciudad de México, encabezada por Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno electa, y Andrés Lajous, próximo secretario de Movilidad, tendrá el reto de replantear la estrategia de transporte público para garantizar la seguridad y tranquilidad de las mujeres. Así como lo hizo hace 13 años, la doctora Sheinbaum cuando encabezó desde la Secretaría de Medio Ambiente capitalina, la transformación del transporte público en Insurgentes, al impulsar el modelo de Metrobús.

La recomendación de Padilla para asegurar la es la creación de una política pública integral, tras la cual, considera que tendríamos que esperar de seis a diez años para ver cambios. “Esa política tendría considerar un proceso de sensibilización, del trato que los usuarios dan a las mujeres. Las políticas públicas diseñadas en las últimas dos décadas han sido limitadas”, abundó.

De acuerdo con Padilla, el riesgo de ser víctima de violencia para las mujeres aumenta en los microbuses debido al amontonamiento propiciado por la configuración del espacio para los usuarios. “Es un tema de diseño. No es lo mismo que subas a 70 personas a un microbús a que las subas a un autobús. El poco espacio para que la gente pueda circular se presta mucho para que se falte el respecto a las mujeres”, apuntó el líder transportista que encabeza servicios para transportar a 1.3 millones de personas todos los días en la Ciudad de México.

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