Como resultados generales, hay un 31% —116 de las muestras no coincidían con el nombre comercial— de sustitución en el país.

Anteriormente hablamos sobre qué es sustitución de especies y que repercusiones tiene este fenómeno en la economía y los ecosistemas acuáticos — revisar nota en el enlace: bit.ly/2TnJadW—; pero ¿cómo se da la sustitución de especies en el mundo y en México? Además, ¿estamos pescando especies en peligro de extinción?

De acuerdo con una revisión sobre este fenómeno hecha por Oceana (organización internacional dedicada a la protección de los océanos), en 2016 —200 estudios, publicados en más de 55 países—, sabemos que en uno de cada cinco casos ocurre sustitución de especies. En 65% de las ocasiones se demostró que la sustitución se hizo intencionalmente para obtener mayor ganancia económica. Como ejemplo de sustitución en general —intencional, accidental y por ignorancia—, en Bélgica hay un porcentaje de sustitución del 31.8%, en Canadá del 44%, Estados Unidos con 33% y Perú con 43%.

Estos datos se han obtenido con un análisis sofisticado llamado DNA barcoding o código de barras del ADN, una técnica forense que permite identificar una secuencia de ADN —que es única para cada especie—, de muestras (en este caso comerciales) de peces frescos, congelados o procesadas —por ejemplo, un platillo de pescado en algún restaurante—. Esto nos dice, sin lugar a duda, qué es lo que nos venden en el mercado o si un platillo es o no lo que indica su nombre comercial.

En el caso de México, Oceana tomó 383 muestras en pescaderías, supermercados y restaurantes en Mazatlán —lugar donde está el puerto más importante del país y sede de Conapesca—, Cancún —destino turístico internacional— y la Ciudad de México —aquí se encuentra La Viga, el segundo mercado de productos pesqueros más grande del mundo—. Como resultados generales, hay un 31% —116 de las muestras no coincidían con el nombre comercial— de sustitución en el país: 31.6% en Mazatlán, 26% en Cancún y 34% en la CDMX. Además, identificaron las cinco especies más sustituidas en el mercado: marlin, sierra, mero, huachinango y robalo. Estos peces son de los más solicitados en restaurantes por su popularidad. Los resultados se pueden consultar con mayor detalle en la página gatoxliebre.org; incluso es posible revisar la base de datos, con la información de cada muestra tomada para el estudio. Este trabajo es el más extenso que se ha realizado en América Latina, con lo que se espera que promueva más investigación para que exista un buen manejo de la pesca.

Pero ¿dónde ocurre el fraude? El camino que toman los productos pesqueros es muy complejo, y por lo tanto, es difícil darle un seguimiento. Son tantos los factores que pueden intervenir en el traslado y procesamiento del producto que hacen que la información se vuelve poco confiable.

Uno de los puntos que Oceana recomienda para solucionar esto, es que se generen etiquetas que contengan 1) el nombre comercial de la especie, 2) el nombre científico, 3) nombre de la embarcación y número de identificación, 4) información adicional del procesamiento del producto, 5) datos GPS del lugar de captura, 6) información sobre la licencia de pesca, 7) arte de pesca y 8) fecha de captura.

Compartir: