Video: cortesía de @mau_hdz

En sus inicios, la historia de los bosques de Costa Rica parece una tragedia. De acuerdo con el registro de la Universidad de las Naciones Unidas, en la década de 1940, más del 75 por ciento del país de América Central estaba cubierto de bosques, en su mayoría selva tropical.

Sin embargo, en las décadas siguientes, se produjo una tala descontrolada a medida que los recursos forestales de la nación se transformaron en incentivos económicos. En 1983, solo el 26% del país conservaba la cubierta forestal, y la tasa de deforestación había aumentado a 50 000 hectáreas por año.

En este punto, algo sorprendente comenzó a suceder. En 1989, la tasa anual de deforestación había disminuido a 22,000 hectáreas por año. La cifra cayó aún más bajo a 4,000 hectáreas por año en 1994, pero no se detuvo ahí. En 1998 la tasa de deforestación se había reducido a cero.

Hoy la cobertura forestal ha aumentado al 52%, el doble de los niveles de 1983, y el gobierno se ha fijado el objetivo de aumentar aún más esta cifra hasta alcanzar el 70% y alcanzar la neutralidad de carbono, es decir, generar cero emisiones de carbono para el año 2021.

En este mismo período de tiempo, Costa Rica mostró avances en indicadores sociales como el nivel de educación y la reducción de la pobreza.

¿Cómo invirtieron la tendencia?

Esto se debe al reconocimiento por parte de las autoridades del valor de los ecosistemas del país. El éxito también se puede atribuir a la decisión de utilizar los pagos por servicios ambientales (PSA) como una herramienta para la reducción de la pobreza, particularmente en las áreas rurales.

El núcleo del programa de PSA de Costa Rica es la comprensión de que los ecosistemas saludables brindan una amplia gama de servicios, que incluyen secuestro de carbono, filtración de agua y provisión de hábitat para recursos genéticos, que potencialmente pueden usarse en productos farmacéuticos y medicinas naturales.

Al proporcionar incentivos financieros a los propietarios de tierras, se puede evitar la llamada Tragedia de los Comunes, nombre que las organizaciones en pro del medio ambiente le atribuyen al peligro de que los recursos gratuitos compartidos por todos se degraden gradualmente con el tiempo.

Una gran parte de la selva ahora está protegida por reservas privadas o es propiedad del gobierno. El gobierno financia los proyectos de conservación y emite certificados de protección forestal a los propietarios para proteger el bosque. Varios otros programas inventivos también están ayudando a mantener los bosques lluviosos y desarrollar la gestión forestal.


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