Diez mil campesinos de tres municipios poblanos piden que VW los indemnice por perder sus cultivos, supuestamente debido a la sequía.

Desde hace 50 años, en México se utilizan bombas para destruir el granizo. La automotriz alemana las comenzó a usar para evitar que la pelotas de hielo dañaran los automóviles recién ensamblados, en su planta ubicada en Puebla, y así, evitar pérdidas por 381.6 millones de pesos.

Aproximadamente 10 mil campesinos de tres municipios —Santa Anita Tlahuapan, Coronango y Cuautlancingo— dijeron que se han visto afectados por la falta de lluvias, y acusan a Volskwagen por la pérdida de las ganancias, que debieron obtener gracias a la cosecha de frijol, maíz y habas, a lo largo de 2.000 hectáreas.

El 5 de agosto pasado, los campesinos se reunieron en Coronango para organizarse y exigirle su intervención gobierno de Puebla, para que la empresa dejara de bombardear el cielo.

En respuesta, Julio Marín Leal, director de Gestión Ambiental y Sustentabilidad de VW, dijo que los tres cañones sólo se activaban al formarse una nube y lanzaban al aire ondas sónicas cada 7 segundos para dispersar el hielo, y que dicha acción no ahuyentaba las lluvias. Además aseguró, que esta tecnología tiene un alcance de 1 kilómetro y que la empresa no se haría cargo de pagar ningún tipo de indemnización a las personas que habían levantado la queja.

El arbitro entre ambas partes, el gobierno estatal, ha intervenido y negoció para que VW invierta en un tendido de mallas antigranizo —el cual no se ha dicho si pagara el gobierno o la automotriz— para cubrir el patio donde estaciona los autos recién ensamblados; y, como segunda opción, seguirán utilizando los cañones de forma manual, cada que se avecine una tormenta.

Los campesinos siguen en pie de guerra, alegan que les ofrecieron 300 pesos por hectárea dañada, pero lo rechazaron y exigen 73 millones de pesos, que dicen es lo que perdieron por la sequía y lo que no tendrán para alimentar sus comunidades el siguiente año. Y anuncian plantones en la carretera si no hay solución al problema.

Especialistas en clima de la Universidad Popular Autónoma de Estado de Puebla, según un reportaje de El Universal, dijeron que la falta de precipitaciones durante la canígula es usual, un periodo que normalmente dura 40 días entre julio y agosto. Incluso hay estudios que hablan de la poca efectividad de los cañones para disminuir el granizo. Por su parte, Rodrigo Riestra, titular de la Secretaria de Desarrollo Rural, aseguró que los cañones no afectan en los ciclos pluviales, pero que se está atendiendo el tema para que se convierta en un conflicto social.

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